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MITO Y TRAGEDIA GRIEGA HOY, 2019, es un proyecto que ha sido posible gracias al apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile.

Mapa de los antiguos territorios griegos

Bibliografía: -Niki Drosou-Panayiotou (2009). Grecia Antigua. Trad. Rosa Perez y María Stamatopulu, Grecia, Atenas: Papadimas Ekdotiki.

ATENAS

Atenas: Nombrada así por la diosa de la sabiduría. Los primeros habitantes de esta ciudad fueron diferentes etnias de jonios establecidos en un terreno que más tarde sería conocido como la Acrópolis, el núcleo de Atenas, donde se desarrollaban la mayoría de los acontecimientos más importantes de la ciudad. Desde su fundación, Atenas se convirtió en la polis más importante de Grecia, donde se inmortalizó la sabiduría y la experiencia de varias generaciones. 

La historia de la polis se mezcla con la mitología. Se dice que antiguamente la ciudad se llamaba Cecropía, y su rey, Cécrope, instauró el culto a Atenea en lugar de a Poseidón. Entonces la diosa le dio a la ciudad su nombre y protección. Los sucesores del trono, Erecteo, Pandión, Egeo y Teseo gobernaron sabiamente y contribuyeron al desarrollo de la zona. Vivieron el palacio que estaba sobre la Acrópolis, algunos incluso fueron enterrados allí.

Según el mito, Teseo libró a la ciudad del tributo de sangre que pagaba a Minos de Creta, que tenía el dominio del mar, matando al Minotauro. También consiguió unir los doce municipios de Ática bajo su cetro, convirtiendo a Atenas en la capital del lugar. Para conmemorar este acto, se instauró la fiesta más famosa de Atenas: las Panateneas.

El último rey de Atenas fue Codros que, según el mito, sacrificó su vida para salvar la ciudad de los dorios. Entonces se abolió la monarquía y fue sucedida por la electa aristocracia, la que no consiguió resolver las diferencias entre campesinos pobres y aristócratas. Las agitaciones políticas siguieron hasta el siglo VI a. C. Entonces apareció el sabio Solón, que introdujo una nueva constitución, solucionando los problemas de las deudas de los pobres. Su legislación siguió vigente incluso cuando Pisístrato se alzó con el poder en el 560 a. C. A pesar de que gobernó la ciudad de forma absoluta (tyrannos), apoyó a los pobres y adornó la Acrópolis con monumentos. Desde ese entonces se convirtió exclusivamente en un lugar de culto.

Fuente: http://whispersfromgreece.com/

CORINTO

Ciudad del Peloponeso en Grecia y la capital de Corintia. Esta ciudad fue un importante cruce entre Grecia continental y el Peloponeso, y entre el Egeo y el Jonio. La ubicación privilegiada, la abundancia de agua y el templo de Apolo atrajeron personas desde tiempos inmemoriales. 

La tradición explica que su fundador fue Sísifo, símbolo del espíritu comerciante de los corintios. Se dice que después de engañar durante su vida a hombres y dioses, finalmente consiguió burlar a la misma muerte. Sin embargo, fue detenido por Hermes, quien lo llevó hasta el Hades. Allí fue condenado a arrastrar una enorme roca hasta la cima de un monte por toda la eternidad.

La ciudad fue el escenario de la tragedia de Medea, que sacrificó a sus dos hijos para vengarse de su esposo, Jasón, cuando él la abandonó para casarse con la princesa Glauce.

En el II milenio a. C, Corinto fue habitada por tribus griegas, y en el siglo XI a. C. se instalaron los dorios. Su rey, Aletes, fue el primer soberano de la ciudad. Baquis, uno de sus descendientes, fundó la dinastía de los baquíadas, que gobernaron la ciudad y la llevaron a su esplendor desde el siglo XI hasta el VII a. C.

ARGOS

Fundada alrededor del 2000 a  C. y considerada como la ciudad más antigua de Grecia, muchos mitos tomaban lugar aquí, siendo el más famoso “Los siete contra Tebas”. Solía ser una ciudad de gran prosperidad, pero hoy solo permanecen las ruinas. Estaba ubicada en el Peloponeso, en la prefectura de Argólida. Se caracterizaba por rendir tributo a Hera, la reina del Olimpo.

La tradición afirma que Inaco fundó la ciudad en el siglo XIX a. C. y que sus sucesores la gobernaron durante siglos. Según Pausanias, los principales edificios eran el templo de Apolo Liceo, el de Júpiter Nemeo, el de las Horas y el de Fortuna. 

PALMIRA

Actualmente unas ruinas en las afueras de Siria, en la antigüedad esta ciudad fue la capital del Imperio de Palmira, donde reinaba Zenobia. Su poder era tal que llegaba a disputar la soberanía de Roma sobre Oriente.

En el centro de la ciudad había una encrucijada entre Oriente y Occidente, entre el mundo mediterráneo de Roma y los imperios asiáticos. Palmira era una ciudad poderosa gracias al comercio con Oriente Medio, y era conocida como la “perla del desierto”.  

Construida en torno a un oasis, la ciudad disponía de increíbles edificaciones. Algunos ejemplos son el templo del dios Bel, el ágora y el Tetrapylon. A sus alrededores se hallaba el Valle de las Tumbas, la necrópolis de la ciudad con edificaciones funerarias que lograban albergar hasta 500 cuerpos.

CABO SUNION

Se ubica en la península del Ática, a 67 kilómetros de Atenas. Las tumbas y demás ruinas y objetos indican que los primeros asentamientos serían del tercer milenio a. C. Sunion era un centro de culto, y Homero lo calificaba como un “cabo sagrado”. Allí se veneraba a varios dioses y héroes, pero principalmente a Atenea y Poseidón. Fue en ese periodo de esplendor que los atenienses se percataron de la importancia estratégica de la ciudad, por lo que mandaron a construir fortificaciones para controlar las vías marítimas hacia las islas, especialmente hacia Eubea, desde donde provenían los barcos con trigo para alimentar a la gente de Atenas.    

MICENAS

En esta ciudad se hallaba a diez kilómetros el templo de Asclepio más famoso de la Antigua Grecia. Miles de personas lo visitaban con la esperanza de curarse de graves enfermedades. Cuenta la leyenda que el rey Flegias llegó a Epidauro desde Tesalia para conseguir información, pues quería conquistar la ciudad. Mientras tanto su hija, Coronis, se unió con Apolo y quedó embarazada de Asclepio. También se unió con un mortal, Isquis, y Ártemis, por orden de Apolo, mató a Coronis por infiel y la quemó. Después, Apolo abrió el cadáver y arrancó de sus entrañas a su hijo, Asclepio, y se lo entregó a Hermes para que lo llevara a Pelión. Allí fue criado por el Centauro Quirón, que le enseñó medicina. 

Los enfermos que llegaban al santuario de Asclepio, tras enjuagarse en la fuente, se sometían a una dieta. Participaban en ritos sagrados que los preparaban para la comunicación con el dios, y después pasaban la noche en el Ábato o Encementerio. Allí, decían que el dios los visitaba, muchas veces transformado en serpiente, y los curaba en un instante. El éxito de algunos casos podría deberse al ambiente natural y a la fe de los creyentes. Además, la enorme experiencia de los sacerdotes pronto los llevó a probar métodos de curación más profesionales.